Heinrich Böll, escritor y activista alemán, nació en Colonia el 21 de diciembre de 1917 en el seno de una familia trabajadora. Bajo el régimen del nazismo fue reclutado por el ejército alemán y peleó toda la Segunda Guerra Mundial. Tras el fin de la guerra se inscribe en la universidad, trabaja en la carpintería familiar y en la reconstrucción de su casa.
Escribe sus dos primeras novelas sobre las experiencias de la guerra y las dificultades de la posguerra. En el 47 envía sus cuentos a diarios y revistas, en el 48 se dedica exclusivamente a escribir y es en el 51 cuando comienza a vivir del oficio y a ser reconocido en la escena literaria. Es el ganador del año por “Las ovejas negras” (1951) y firma un contrato con una editorial en Colonia.
Su novela “Los hijos de los muertos” (1954) gana un premio francés, en 1958 varios premios más por su “Diario de Irlanda” y en 1959 es premiado por “Los dos sacramentos”. En los 60 el tema político predomina, con su “estética de lo humano” defiende la libertad individual, de prensa y de los escritores que venían siendo atacados, y en contra de un poder y una sociedad alienantes.
“Opiniones de un payaso” (1963) y “El honor perdido de Katharina Blum” (1974) fueron sus obras más conocidas, esta última traducida a una treintena de idiomas y llevada al cine junto a otros 12 relatos. En los 80 es activista por la paz.
De escritura ágil y fina, fue miembro de varias academias y merecedor del Premio Nobel de Literatura 1972 por la amplia perspectiva de su tiempo y la renovación de la literatura alemana.
Murió en Langenbroich el 16 de julio de 1985.

