“Quizás nuestra cotidianidad es el infierno”
-¿Que creías que era, y qué entiendes hoy que es, luego de haber adquirido conciencia de lo que es el infierno?
Siempre pensé que era un lugar o la idea de un pasaje donde el sufrimiento y la pena estarían presentes, pero esa zona era inaccesible, para quien, de cierta forma, no incumplía ciertas reglas que tenían que ver con una especie de buena conducta pactada desde los principios que cada uno establecía, como los que se debían seguir o responder a ellos. Por su puesto, yo no estaría en ese rincón. Ya hoy, las cosas las observo desde otra perspectiva y estas tienen que ver más conmigo mismo y con el lugar que habito. Si me veo como un ser dual, comprendido de luz y oscuridad, el infierno es cuando se inclina la balanza hacia aquel estado, en el que son más los contenidos de oscuridad. Se posicionan en mí, de una manera, en que afecto mi conducta y estas conllevan a nuevas situaciones de carga similar. Lo contrario ocurre cuando los actos que logro son hacia el entendimiento y se configuran hacia un aspecto luminoso que da como resultado la transformación. Es cuando estas acciones queman o eliminan karma que se ha superado. Visto como un espacio geográfico, ocupado, podría decir que estamos en este lugar, planeta, ya como en el infierno mismo. Si logramos identificar y superar todas las distracciones que tenemos a nuestro alrededor, podemos quizás, si nos alcanza el tiempo, ayudados de ejercicios de luz, dirigirnos al Ser. Y entonces poder trascender estos ciclos de las vidas que llevamos una tras otra intentando salir, sin éxito.
-¿Cómo crees que se transita el infierno y cómo se sale de él?
Se está en el infierno mientras nos apegamos a los sentidos y deseos que nos atan a lo material o superficial, es desde esta mecánica en la que percibimos y vivimos el dolor y el desamor, las frustraciones, producto de los pesares por los logros no alcanzados, que creemos son verdaderos, pero que no son más que un espejismo o maya. La salida, aunque obvia, parece muy difícil. Requiere de nuestra acción consciente y de la trascendencia de lo que percibimos con los sentidos. Comienza cuando logramos dirigirnos hacia nosotros mismos, a nuestro Ser y superamos los mecanismos de la mente y la razón. Es a partir de allí que iniciamos a deshacernos de las ataduras que nos tienen apegados a este sitio. En este andar, es por ende primordial, establecernos un propósito e identificar a seres que nos den el ejemplo de cómo. Identificar y actuar como aquel que también se ha hecho de un propósito mayor, para poder quebrar la rueda de vivir y morir, de esta forma conseguir la plenitud eterna.
-¿Qué crees que sustituye al infierno en nuestra cotidianidad?
Quizás nuestra cotidianidad es el infierno y solo mediante la acción consciente es que podemos salir de este. El amor es el que debe realizarse para el alcance del logro. Cada acción que se concibe desde el amor y el entendimiento, será un aporte que se transformará en luz. Eso parte por nosotros mismos, desde que nos levantamos y nos dispongamos con la determinación de ir sustituyendo cada acto cotidiano en acción consciente, hasta finalizar el día con la certeza de la transformación que se va gestando. Al mismo tiempo ir identificando las taras y los patrones que contenemos, que emergen y pretenden posicionarse e impedirnos el logro. Son los que venimos arrastrando, aquellos que nos han hecho regresar una vez más aquí y que conforman el karma de cada uno. Aquello que aún nos detiene en esto que llamamos infierno, es lo que debemos afrontar y aniquilar. Si vamos sustituyendo las distracciones vamos avanzando, de lo contrario, retrocedemos o nos quedamos estancamos. Es pues, nuestra tarea consciente, dejar esa condición de dualidad y reconocernos Uno con el Ser, seguir operando y darnos cuenta de esa parte que nos detiene, atrapados en la ilusión. Sustituir ese espejismo por la certeza. Está claro que no es fácil, pero es el propósito.
Jaime Castro | SKY Chile

