Abel Gance, cineasta francés, nació el 25 de octubre de 1889 en París, hijo ilegítimo de un acaudalado médico y una trabajadora, obtuvo el apellido de su padrastro y una buena educación por la ayuda paterna. Se formó como actor en Bruselas, empezó trabajando en París, interesándose en escribir guiones para el incipiente Séptimo Arte.
Después de dirigir para Film D’Art, fundó su propia productora (1911) y debutó con el cortometraje “El dique”. Luego produjo “El negro blanco” denunciando el racismo, pero su reconocimiento llegó con “Madre dolorosa” (1917, 1932) y “La décima sinfonía” (1918), en las que introdujo mayor naturalidad en la actuación. Su reputación creció con los dramas “Yo acuso” (1918, 1937), declaración antibélica, y “La rueda” (1922), dolorosa historia de amor.
Su filme más conocido, “Napoleón”, constituyó un proyecto monumental de seis partes sobre la biografía detallada del militar, que no llevó a cabo por los costos. De ello resultó una película que abarca hasta la campaña de Italia (1796), en la que representó magistralmente al revolucionario Louis de Saint-Just, y llena de innovaciones que la convirtieron en un hito: experimentó con la superposición, el coloreado a mano, el corte rápido para enfatizar el movimiento, el sonido estereofónico y la filmación con tres cámaras independientes, que luego fue emitida por tres proyectores sobre tres pantallas, invención pionera del Cinerama.
Sin el éxito esperado, Gance pierde el espíritu innovador y trata de recuperarse con remakes de sus producciones previas. Nuevas obras en cine sonoro fueron “Lucrecia Borgia” (1935), “Un gran amor de Beethoven” (1936), retomó a Napoleón con “Austerlitz” (1960), y “Cyrano y D’Artagnan” (1963).
En 1960 el Festival de San Sebastián realizó un homenaje por el conjunto de su obra y recibió el premio BAFTA en 1981, año en que fallece, en París, el 10 de noviembre.

