Intensamente roja, la “flor de Jamaica” es la flor de un arbusto originario de África conocido botánicamente como Hibiscus Sabdariffa. Nativo de las regiones tropicales, de Egipto y Sudán, viajó al Caribe en época colonial de la mano de españoles y portugueses a través de las rutas comerciales transatlánticas entre los siglos XVI y XVII. Si bien” Jamaica” está en su nombre, es donde se ha cultivado, popularizado y exportado a otras regiones aledañas del continente americano.
Una de sus particularidades es su color, y es gracias a un compuesto antioxidante que se llama “antocianinas”, que abundan en la flor. Son moléculas vegetales que las plantas fabrican para sobrevivir y que ayudan al ADN humano a combatir la oxidación celular de todo el cuerpo. Además, mejora la salud cardiovascular, dada la elasticidad que promueve en los vasos sanguíneos; tiene efectos antiinflamatorios; es diurética; y, promueve la salud metabólica y digestiva.
Esta flor, ya sea fresca o seca, es altamente biodisponible tanto para infusión como para jugos y gracias a la acidez de otro de sus compuestos, es uno de los mejores medios para que sus propiedades antioxidantes ejerzan su trabajo.
Una flor pequeña, pero con grandes beneficios, que te animamos a que pruebes y la conviertas en una aliada de tu salud.
INGREDIENTES:
- 50gr de flor de jamaica seca ú 80gr de fresca
- 1 litro de agua
- 1 puñados de fresas
- 1 puñado de moras
- Jengibre
- Jugo de 1 limón
- Endulzante natural a elección
INSTRUCCIONES:
Hierve 1 litro de agua, apaga el fuego y añade la flor de jamaica. Deja reposar por 15 minutos. Cuela las flores y deja enfriar.
Pon la infusión de la flor en una licuadora y licúa con el resto de los ingredientes.
Sirve y ¡a disfrutar!

