“PUDE ESCUCHAR EL SONIDO DEL SILENCIO”
Desde la ciudad del Señor Shiva partimos rumbo a su encuentro en el sur.
Estando ahí, llegamos al final de lo que por tierra se podía caminar y nos sentamos junto a Mataji en ese lugar donde miles de años atrás se forjó esa gran batalla entre la luz y la oscuridad.
En una pirca de rocas frente al mar, desde donde algunos podían visualizar la silueta de Sri Lanka en el horizonte, me senté al lado de mi Gurú sintiendo la bendición y el logro de ese momento. Tantas veces había imaginado ese lugar en mis meditaciones y hoy lo estaba habitando en cuerpo y conciencia, sintiendo la fuerza de la victoria eterna que ahí se generó y que hoy nos guía en nuestro trabajo interno de ascensión.
A la mañana siguiente, aun no se dejaban ver los rayos del sol cuando comenzó nuestro recorrido por el Templo de Rameshwara. Al son del Jai Sri Ram entonado por cientos de devotos, fuimos avanzando por un trayecto de 27 kundas, desde donde nos lanzaban el agua que naturalmente emergía desde la tierra, purificando nuestro Ser.
El sentimiento de que cada paso dado en ese lugar era correcto. Indudable. Deidades majestuosas, guerreros poderosos y guardianes firmes, tallados por toda columna y pared, que nos acompañaron en todo nuestro andar.
Un Nandi gigante, imponente y majestuoso, construido de una sola pieza, nos conmovió. Formados en fila tras Mataji, nos estábamos acercando ya para poder reverenciar al Lingam. En ese momento, parada frente a un sanctum que se presentaba infinito, el tiempo se detuvo, se apagaron mis sentidos y pude escuchar el sonido del silencio.
La energía recibida no tiene palabras, y el sentimiento de haber visto al señor Shiva, inundó todo mi Ser.
Sabina Ojeda


gracias x acercanos a ese recorrido sagrado.
ONS!!!!
Gracias
Gracias por tan hermosa narración. Gracias por compartirla. Om Namaha Shivaya
Que maravillosos relatos, muchas gracias. Om Namaha Shivaya.