Liberación
Como nos sugiere Platón en la alegoría del “Mito de la Caverna”, los prisioneros que se encuentran encadenados -por la ignorancia- en la cueva, tratarían de loco o incluso matarían a quien se atreviera a intentar liberarlos. Y en un punto, podría estar en lo cierto. Pero, por otro lado, hay seres que emanan tal cualidad de luz, tal divinidad, tal libertad, que nos sacan de esa caverna para nunca más volver. Cuando el fuego no es meramente una hoguera, sino más bien es un fuego sagrado, un fuego consagrado, que enfoca y evoca a las acciones del amor más puro, cuando hay una guía y entrega real sobre el principio de libertad, podemos decir que están las condiciones dadas para ascender y trascender, para salir de la caverna, para sanar el inconsciente -propio y colectivo- soltando las ataduras de la ignorancia y del ego.
¿Pero qué es la libertad en su forma más elevada? Es el estado de conciencia que nos permite acoplarnos al plan y renunciar a todo lo que no nos acerca a nuestra divinidad. Y de alguna forma, al que le cueste comprender la libertad real, le cuesta comprender la esencia de la vida. Ya que este es el propósito único y último de la misma, la liberación (Moksha). Este hermosa Ley Divina se manifiesta aquí y ahora como Mataji Shaktiananda, a quien le expreso mi gratitud infinita, por ser ese fuego sagrado, esa radiante luz, ese principio de libertad cósmica en estos planos manifiestos, mundanos y humanos; ese ejemplo de aceptación y trascendencia absoluta, que nos muestra el camino hacia la liberación más pura que existe y he conocido.
“Somos seres infinitos, tratando de alcanzar su libertad. Así que inténtalo, inténtalo de verdad.”
Shakti Ma
Joaquín Buriani

